domingo, 9 de noviembre de 2008

crítica Sólo quiero caminar

Solo quiero Caminar
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SÓLO QUIERO CAMINAR:
Es loable la intención de querer dar personajes de garra y fuerza física a mujeres, de hecho creo que está conseguida con éxito. Aunque para ello no hace falta menospreciar sin miramiento al sexo masculino. No hay ninguno que se salve en la película, ni siquiera el niño que es un mentiroso, ni el protagonista; teniendo en cuenta que el actor que lo encarna es productor ejecutivo.
En mi modesta opinión, aspectos fundamentales para que una película sea buena esta los tiene. Fotografía, director, actrices, actores (aunque en ambos casos la continua expresión en el rostro de personajes de malas personas es demasiado), el sonido que creo que en este caso es positivamente destacable.
Lo lamentable es que, como casi siempre, la historia es inverosímil. Me refiero a que es necesario a que una de las protagonistas en e instante después de recibir una puñalada mortal tenga una conferencia telefónica con su querido hijo.¿ Qué necesidad hay de que este mismo personaje tenga que ir a entregar el trabajo del niño al colegio en vez de ir al hospital para evitar su muerte? ¿Por qué robar dos veces el mismo sitio? Estás cuestiones se pueden entender en la búsqueda de dramatismo algo que creo que la historia de por sí ya tiene. Pero lo que no acepto como espectador es la incongruencia en la construcción de los perfiles de los protagonistas. Con los luchadores e inconformistas que son por qué finalmente dan por sentado, sin luchar ni un ápice, que su historia de amor no merece ni una mínima oportunidad. Al igual que el final nefasto que le aplica de forma justiciera a su pobre hermana por la que tanto a luchado.
Estos defectos, siempre hablo desde mi modesta opinión de espectador, no tienen posibilidad de mejora dentro de un equipo tan numeroso y profesional como se le presupone a una producción de este calibre.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Opinión cinematográfica



REC

Sustos sin miedo.


Hay que entender que lo que vemos en el cine siempre es ficción pero si esta se asocia a la verosimilitud para acercar más el miedo al espectador al hacerlo más creíble hay que ser consecuente. Lo digo porque el planteamiento de esta película es que todo lo que espectador ve en pantalla es el material bruto de una cámara. Ese efecto nos lo creemos aunque son sospechosos esos problemas de audio en momentos donde son necesarios ciertos sonidos efectistas que toda película de terror debe tener. Lo que ya no nos creemos son los diálogos (la entrevista a la china) y acciones (el operador de cámara graba en momentos en los que ni el mayor de los profesionales lo haría entre personas sometidas a esa situación). O el tratamiento de los personajes de la comunidad. Ese argentino homosexual, esos ancianos despistados, esa mujer insoportable hasta decir basta! madre de la niña enferma. Son, a mi parecer, demasiado extremos no tienen matices. Las personas no somos blancos o negros. Por ejemplo, cuando están todos reunidos y parece salirle a todos (menos al practicante, que parece el más creible de los personajes de dicha comunidad) esa vena racista xenófoga al culpar de todo los males a la familia de chinos. Pero incluso lo irreal también debe de tener sentido. Cómo ha llegado a transmitirse la enfermedad en la comunidad si el transmisor estaba donde estaba. Por qué los enfermos atacan cuando interesa. La reacción de la niña es en el momento preciso. El policía y el bombero que están en la simulada enfermería atacan justo antes de que le pongan las esposas. Estos son ejemplos claros de lo que digo. Ni que decir tiene que cuando los dos únicos supervivientes, hasta el momento, miran desde el piso más alto hacia el hueco de la escalera de la comunidad todos los malos parecen ponerse de acuerdo para mirarles desde abajo, todos colocados para dejar un encuadre adecuado a cámara. Creo que este tipo de cine debe de ser consecuente consigo mismo. Las cosas suceden, y nosotros (la cámara del reportero) somos testigos de ello. Sin embargo en esta película los hechos suceden porque alguien los ha escrito a su conveniencia para llevar al espectador donde les interesa. Hay ciertas películas de este género (la magnífica 28 semanas después, por citar una película reciente con director y guionista españoles J. Carlos Fresnadillo y Jesús Olmo) que tienen algo más de trasfondo en el historia para que los sustos den paso al miedo. Esta, en mi modesta opinión, sólo tiene eso. Sustos. Si ese era su objetivo cumplido está